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Por
Vero
El Reporte Femenino
13.11.2000
Ceniciento, no olvides, perdonate
Despertó temprano esta mañana de sábado, en su cuarto. Por un momento, pensó lo extraño del día que le tocaba vivir. Y recordó que no habría concentración. No hasta que le pagasen los sueldos que le adeudaban. Cerca del mediodía, se dirigió a la ciudad deportiva, en Granadero Baigorria. Allí almorzó, pensando que, si los dirigentes le tuvieran un poco más de respeto, habría despertado por la mañana en aquel predio, luego de dormir dos noches allí, concentrando desde el jueves para el próximo partido. Tenía que olvidar eso por algunas horas. Se enfrentaba a Argentinos Juniors a partir de las 16.10. El negocio era salir a ganar, al menos para sacar de la mente por un momento la amargura de las deudas.
La semana no había sido de lo mejor para Ceniciento. Le dolía el haber perdido uno de los pocos sueños que le quedaban. Él quería seguir en camino para llegar a beber ambrosía en una Copa. Era un sueño, sí. Pero a nadie le cuesta nada soñar. "El problema está en lo doloroso de despertar cuando, al abrir los ojos, todo se ve negro como un brasilero", le había comentado su hada madrina. Él sabía, sin embargo, que, a veces, los sueños son más fuertes que las realidades. Parecía que ese miércoles sería uno de esos días en que la Fe Ciega vence a la Razón. Una limousine majestuosa esperándolo afuera, él vistiendo un smoking auriazul finísimo, moviéndose sin cesar al ritmo de “el que no salta es hincha de ñul...” Luchó con todas sus fuerzas, y cuando parecía alcanzar la hazaña... Tocaron las 12. Y todo volvió a ser como antes. El hada madrina se lo había advertido...
Cuatro meses sin sueldo. Plantel reducido y joven. Falta de presupuesto. Referee horrible. Brasileros de selección.
Pum. Gol. Y allá fue el último penal.
Qué hijos de sus madres. ¿Otra vez nos robaron? Carajo, ahora hay que volver a casa, Ceniciento... A la vieja rutina.
Che... ¿Y ahora? ¿Sabés qué viene ahora?
Un sábado lluvioso y oscuro... Una cancha embarrada... Argentinos Juniors a las 16.10. Ceniciento observó las gradas. Poca gente. Extrañaría el Gigante repleto que había visto el miércoles. Y, encima, llueve. Y, encima, el referee es horrible.
Sin embargo, se hizo justicia, Ceniciento. Ganaste. Uno a cero. Con un gol de penal. Tu gente pidió que lo patee Líber. Para tomarse revancha. Quizás no quiso. Quizás no pudo. Lo pateó el Rafa. Lo atajó el arquero, dio rebote, y Rafael se encargó de mandarla adentro. Gol.
Hoy fue un lindo día, Ceniciento, ¿no? Te fue bien. Muy bien.
Te vas cantando bajito... Quizás ya no hables de hazañas, de gloria, de Copas. Hasta el año que viene. Y bueno... Volvimos a la vieja rutina.
Lo importante, Ceniciento, es que no olvides. Y te perdones. Quizás perdiste el zapato. O el bombo. O la camiseta. Y aparezca alguna princesa a invitarte a tomar una Copa. ¿Conocés a Libertad? Ella sabe de una Copa, la Libertadores, que, según me contaron, es muy buena...
Dormí tranquilo, Ceniciento. Soñar no cuesta nada... Seguimos un tiempo más en el bar Apertura... Hay una Cubetera que podés lavar, ¿querés?
Y el año que viene... Libertad te invita a tomar una Copa. Preparate, porque vas a tener que pedirle a tu hada madrina que te ayude.
No te olvides que los dirigentes te deben como cuatro palos, Ceniciento...
Yo, mientras tanto, te mando un abrazo. Te aliento. Estoy con vos. Ese es el único sueldo que te podemos pagar los hinchas... El del cariño.
Espero que quienes realmente te tienen que pagar, lo hagan pronto.
El fin de semana que viene, te invito a tomar un trago en Santa Fe, ¿querés?
Bueno, bueno... Chau. Suerte.
Allá va Ceniciento. Trapo, bombo y camiseta vieja. Es un buen pibe... El miércoles hizo lo que pudo, pero no se le dio. Qué se le va a hacer... El año que viene tiene revancha. Libertad le va a dar su oportunidad.
Lástima que algunos ni siquiera sonreir lo dejan... Pobre Ceniciento... Las que se tiene que aguantar, ¿eh?.