Enviale un mail al creador del Reporte Canalla: Andrés Ponte
Un
lindo viaje a Mataderos - Final con sabor amargo
Hacía mucho mucho tiempo, que no tenía ganas de escribir un Reporte.
Con lo vivido el sábado pasado y en estos últimos días, podría escribir 10.
Será largo, pero creo que venía en deuda con los lectores.
Este Reporte viene con imágenes que podrán apreciar leyendo el mismo desde canalla.com.
1.- La salida:
David El Libertador, Maria Agustina Ponte y su padre, empezaron a transitar la ruta 9 apenas pasadas las 8 de la matina. Fueron 300 kms tratando de arreglar el mundo, el país y Central. Con mates amargos y dulces. Con Agustina contando del juego "Hugo" e intentando negociar con su padre un triunfo, a cambio de una nueva versión del juego. Los peajes sufrieron la habitual pegatina de calcos de canalla.com y no faltó la parada para sacar unos fotos.
2.- Agustina y su debut:
Maria Agustina no es la primera vez que ve jugar a Central de visitante. Fue dentro de la panza de su madre al recordado 6 a 1 en La Plata contra Estudiantes (perdimos). El gol de Central lo hizo Palma de tiro libre.
A los 9 meses de vida, y mientras vivía en Bs. As., se llegó hasta Banfield. El resultado fue 4 a 1 (volvimos a perder). Y el tanto canalla lo marcó Alex Rossi.
Por una cuestión de resultados, tanto su abuelo como su padre creyeron que lo mejor era guardarla por un tiempo.
El tiempo pasó y con 9 añitos Agus no podía perderse el debut del Flaco Menotti. Porque ella será una de las encargadas de contar dentro de 50 años, que vio jugar al Central de Menotti y que estuvo presente aquella recordada tarde de Mataderos.
Con los resultados en la mano, hemos analizado la situación con mi viejo y creo es un hecho volver a verla el sábado que viene en una cancha que le será familiar. La del Taladro.
3.- "Maestro... llename el tanque":
En la General Paz y ya cerca de Mataderos, paramos en una estación de servicio a cargar nafta. "Maestro... llename el tanque". Le dije al primer pibe de contextura fornida que se acercaba a atendernos.
Todo bien, excepto un detalle. Era una piba.
Me di cuenta de esto cuando ella rápida corrigió... "Maestra jefe... si no se enoja."
4.-
11.45 pisamos el césped:
Tipo 11.30 dimos con el Estadio, a pesar de algunas pequeñas confusiones del conductor. Estacionamos a una cuadra en un garage y el auto quedó detrás de un Fiat 1 perteneciente al 3 de Chicago, Barbona. O sea, ése pibe no se iba hasta que no nos íbamos nosotros.
Llegamos y nos metimos por una puertita que decía Fútbol Infantil.
Entramos a un gimnasio cubierto donde algunos chicos patinaban. Allí mismo luego haría la entrada en calor Central. El vestuario visitante, el del árbitro y el de los Locales.
Otra
puertita. Abierta también. Y seguimos. Alli vimos el césped. Pero quedaba
otra puerta más. También abierta y nos mandamos. Sacamos fotos y nos
atrevimos a seguir avanzando. Llegamos a los arcos. Más fotos. Y cuando
quisimos darnos cuenta, Agustina corría de un lado al otro por el medio
de la cancha, a pesar del celoso cuidado que suelen tener los cancheros
sobre este aspecto.
Paseamos un rato más, imaginamos que Central ganara con un gol contra el palo de la foto y salimos, por una puerta distinta a la que habíamos entrado.
Recorrimos todo el club, subimos a las cabinas de transmisión y cuando el reloj biológico de las 12 del mediodía empezó a sonar, nos fuimos a comer.
5.-
Parrillada Familiar:
El barrio donde está la cancha es un lugar de laburantes. A pocas cuadras del Mercado de Liniers. Se ven muchos frigoríficos, algún que otro kiosko, pero restaurants no. Ni uno. Frente donde habíamos dejado el auto, recordamos la imagen de un señor con una parrilla en la calle haciendo el fueguito. Allí fuimos.
La escena era más o menos así. Una vereda ancha, como las de la cortada Jorge Canning en Barrio Refinería. El jefe de la familia con una parrilla importante contra el cordón y algunas mesas desiguales con sillas alrededor. Nos sentamos en una que parecía ser la mesa del living. Hecha con mimbre. Allí comimos. Longaniza, pollo asado y una costillita de cerdo que no tenía costilla y se asemejaba mucho al vacío de la vaca.
Cuando fuimos al baño, comprendimos definitivamente que estabamos en presencia de una familia que los días de partido saca todo su mobiliario a la calle y le da de comer a los hinchas. Gastamos 10 pesos entre los tres. Y este almuerzo en si daría para cortar muchísima más tela.
6.-
Tribuna propia:
Tipo 13 hrs y monedas, ingresamos oficialmente al Estadio. De nuevo abrimos puertas y sin mayor inconveniente estábamos ubicados comodamente en la platea, charlando con los muchachos de lt2 y lt3. De a poco se fue poblando el lugar hasta que llegaron los chicos en la combi desde Rosario. Eramos unos 15 y el lugar no daba para desplegar banderas y mucho menos imaginar gritar un gol. Entre la platea local y la popu de Central, quedaba una tribuna entera vacía que no se iba a habilitar. Grande y alta, como para unas 1000 personas diría. Con pocas ilusiones de conseguir una respuesta favorable, nos tiramos el lance de pedir pasar allí. Y accedieron. No solo nos dejaron ir a esa tribuna, si no que encima nos asignaron dos policías fijos a nuestra disposición para lo que necesitemos.
Nunca me había pasado algo así en la vida.
Recuerdo que en San Pablo eramos 10 en una tribuna para 20000, pero era otra cosa.
7.- Salida con escolta:
A pesar que el ánimo de los hinchas verdinegros no era el mejor, la salida fue tranquila. Caminamos hasta el auto y pudimos colarnos justo detrás del colectivo con la delegación de Central. A las tres cuadras paró el bondi y un auto que venía al lado nuestro abrió sus puertas para recibir al Flaco Menotti que cambiaba su medio de locomoción. Seguramente se quedaría en Capital. Lo saludamos, le dimos la mano y seguimos. Una vez en la General Paz sacamos la bandera fuera del auto y a pura bocina empezamos a desandar el camino.
8.- El tren lechero:
Cuando ganás, no querés parar de festejar. Y como los viejos trenes lecheros, parábamos en cuanta estación de servicio se nos cruzaba. Cumplimos con el pedido de Agus de su cajita feliz en el Mac Donald de Campana, visitamos la YPF de San Pedro donde Vesco nos contó sobre su vuelta y luego la Shell que estaba en frente, donde nos juntamos con los amigos para sacar las últimas fotos, felices y con alguna Quilmes encima.
9.- Final amargo:
Como rosarinos que somos, nos gusta que a los equipos de nuestra ciudad les vaya bien. Y por eso completamos el último tramo del viaje, escuchando a nuestros hijos del Parque jugando con Gimnasia. Y hacíamos fuerza. No mucha, pero cuando la agarraba la fiera y encaraba nos imaginabamos una victoria doble. Pero cuando chocaba y se caía, nos poníamos tristes. El pibe Vella no acertaba un pase y otro chico con nombre de Concejal y ex Periodista, no daba pie con bola. Y el relator se ponía nervioso. Pero la esperanza es lo último que se pierde.
Justo cuando David se bajaba del auto para ir a su casa de Alberdi y mientras sacaba el equipo de mate del baúl, la radio grito GGGOOOOLLLLLL.
David: - Goooll... de quién... de quién es el gol ???
Yo : - Pará boludo... dejame escuchar...
Radio : Enrrriíííííííaa gol de Enrrrrííííííííaaa
Yo : - gol de los pechos David, mira que lindo doblete rosarino.
David : - si, qué lindo doblete.
Y esta última parte ya la cuento triste. Triste por que no nos acordamos en ese instante que Enría jugó y salió de las inferiores del Parque, pero en una época no lo quisieron más y lo regalaron. Y lo que pensábamos que era un doblete, no lo fue.
Ganó Gimnasia. En el minuto 90. Injustamente. Y si bien no empaño demasiado el hermoso sábado que habíamos vivido, nos dejó un sabor amargo en la boca.
Sabor que personalmente me quité después de tomarme unas 400 cervezas aproximadamente.
En fin, el Flaco Menotti es DT de Central y hoy más que nunca les digo... SEAN FELICES CANALLAS... QUE POR SUERTE NACIMOS Y MORIREMOS HINCHAS DEL GLORIOSO ROSARIO CENTRAL.