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Notas anteriores:

 

De regreso a mis raíces

S.A.D. (Soc. Anón. Deportiva)

Central y la I.F.F.H.S. II

Central y la I.F.F.H.S.

Tiempo al Tiempo

Ya falta poco...

Trabajar para Central

La Gran Final

Gerenciamiento

El día en que todos fuimos...

¡Atencion Canallas!

¿Qué Centenario? ¿el hospital?

¡Vaya partido!

Contra River lo pagamos caro

Indignación

Por un domingo en paz

Mirando hacia el futuro

Los desopilantes rojinegros

Prioridad número uno

Zof, Griguol y Poy

Siempre fue igual

Carta Abierta a P. Scarabino

Llegó el día

Hay que cambiar el rumbo

La final número 20

¿Cómo lo vamos a hacer?

"Debe haber algún error"

Mi Hobbie

Copas y copitas

Un nuevo amigo

El día de la graduación

"Siempre positiffo..."

Prefiero perder con Vélez

Alegría, pero...

El clásico desde España

Papá, ¿por qué somos canallas?

Nos quedamos sordos

 

El emotivo encuentro de Fernando con el Prócer Aldo Pedro Poy

Por Fernando Corvalán

Una canallada sorpresa de mis amigos

 

 

 

- 01.02.2004

Todo el mundo dice tener grandes amigos, pero la verdad es que es muy difícil medir esa amistad que decimos tener o que nos tienen, porque no hay parámetros establecidos para poder comparar que “cantidad” exacta de amistad poseemos o brindamos.

La única manera relativa de poder “medir” la amistad que damos o recibimos es mediante los actos que se suceden a diario en la relación personal entre los citados amigos.

Pero entre los canallas, los citados actos a veces sobrepasan los límites de una actitud que seguramente no sobrepasaríamos con cualquier otro amigo que no fuera canalla.

Y digo todo esto, porque el recibimiento que me brindaron el pasado martes por la noche mis amigos/as del Team de Canalla.com. fue un acto de esos que marcan una diferencia entre la amistad que se profesan los que son canallas y los que no lo son.

Todo comenzó por el mes de diciembre, cuando les anuncié mi regreso a Rosario después de tanto tiempo de estar alejado físicamente de mi querida ciudad, y por lo que ahora sé, en ese mismo instante se puso en marcha la poderosa maquinaria HUMANA que posee Canalla.com para darme una bienvenida que jamás en mi vida olvidaré, y digo esto sin exagerar absolutamente nada.

A la media hora de llegar a la casa en donde estoy parando, llamé a Lisandro para anunciarle mi llegada, entonces me dijo que a la tardecita me pasaría a buscar para conocernos personalmente (ya que solo le conocía por fotos lo mismo que al resto del Team) y tomar un café, cuando llegó la hora vino a buscarme, y por fin conocí al primer miembro del Team, fue un encuentro muy esperado, muy emocionante, y muy especial para mí, subimos a su coche y me dijo que pararíamos un momento en la casa de un amigo a buscar una cosa…antes de llegar a casa de su amigo, le dije que como lo había hecho con él, en el transcurso de la semana iría llamando a todos/as para conocerles…

Cuando llegamos a lo de su amigo, la maquinaria que se había puesto en marcha en el mes de diciembre, demostró que estaba muy bien aceitada, y muy lejos del tradicional y pedorro “¡SORPRESAAAAAAA!”, me recibieron con la Marcha de Central… pancartas de bienvenida… banderas… y nuestro “trapo” “CANALLA.COM”, que tantas veces había visto por Internet en fotos sacadas en el Gigante… no sé desde donde comenzaron a salir, Danu, Rafa, Cristian, Mél, Javi, Guille y Tummy, (fue el que nos abrió la puerta al llegar, y al único que yo no conocía por fotos), y a medida que se iban presentando personalmente, filmaban y fotografiaban el momento…yo no podía hablar, en la garganta tenía un gran nudo marinero que iba a ser muy difícil de desatar en toda la noche.

Cristian no perdió el tiempo y puso en mis manos el polo exclusivo de los miembros del Team, el cual inmediatamente me enfundé, había una mesa preparada para la cena, y cuando la emoción de los primeros momentos permanecía aún en mi, emoción que por momentos volvía a dispararse y ya sentados a la mesa, sonó el timbre, me dijeron que habían pedido unas pizzas, Danu me pidió que le ayudara con ellas, y cuando abrí la puerta, me encontré con un flaco con la careta de Poy con una pila de cajas de pizzas en la mano, cuando le pregunté quién era (ya que algunos miembros del Team aún no habían llegado) se quitó la careta y era él, el Prócer…describir ese momento es imposible…nos fundimos en un largo abrazo, no se separó un solo instante de mí en toda la velada que me regalaron mis amigos canallas, ya sentado a mi lado, me hacía preguntas en una fluida conversación donde parecía que el ídolo era yo y no él… todo canalla conoce lo que representa la figura de Poy para todos nosotros, además lo vi jugar infinidad de partidos en el Gigante y donde le tocara jugar a Central, y no quisiera ser reiterativo, pero todos conocemos su humildad sin límites, la cuál pude experimentar a lo largo de la noche.

Y detrás del Prócer, con otra pila de cajas de pizzas, estaba el Colo Vázquez, destacadísimo miembro de la O.C.A.L., dándome también la bienvenida a Rosario después de tanto tiempo, brindándome el honor de poder estrecharme en un largo y emocionante abrazo con él, el Colo, poseedor de millones de anécdotas relacionadas con el canalla, anécdotas que fue desgranando a lo largo de toda la noche compartiéndolas con todos nosotros, después llegó Ile y al rato llegaron Romina y Natalia, en un par de ocasiones a lo largo de la noche Lisandro, sentado a mi derecha, me preguntó como me sentía, a lo que siempre le respondí que, lamentablemente, esa mágica noche en algún momento se terminaría…y repito, lamentablemente y sin darnos cuenta del tiempo transcurrido, se hicieron las tres de la madrugada y para nosotros la noche se fue terminando.

Como digo al principio, la amistad es “inmedible”, como fue “inmedible” la demostración de amistad que me brindaron mis amigos canallas la otra noche, sinceramente, a medida que transcurría la noche, y mientras mi emoción no decrecía ni un ápice, pensé en esa pobre gente que no es canalla y por lo tanto se ven impedidos de sentir lo que todo canalla siente cuando se encuentra con otro canalla: esa gran amistad perenne que permanece en nuestro interior por los siglos de los siglos.

Y para concluir con el relato de mi casi indescriptible, emocionante sin límites, e inolvidable recibimiento al llegar a Rosario, quiero manifestar mi agradecimiento a mis amigos canallas por haberme hecho conocer la “cantidad” de amistad que me profesan, amistad que es recíproca y que seguiré haciéndoles conocer con cada uno de mis actos.

Pobres de los que no son CANALLAS…


Fernando Corvalán

Corresponsal en Mallorca - España

Hoy desde Rosario

fer@canalla.com