Por Leticia Quagliaro
¿Mamá, por qué nosotros somos de Central?
- 12.06.2001
JUSTO AHORA (NO CASUALMENTE), QUE VAMOS HACIA LA GLORIA, ESTO ES LO QUE QUIERO CONTARLES.
Mi hijo, así, sin mas, me pregunta.
- Mamá, por qué nosotros somos de Central??
Cuando logré sobreponerme de la sorpresa ya estábamos enfrascados en una charla que se prolongó bastante.
Y le empecé hablando sobre nuestro origen histórico, sobre lo que significa eso de la tradición familiar y por supuesto, termine hablando sobre las cosas que la razón no entiende, solo el corazón.
A esa altura, me di cuenta que me había metido en el vericueto de mi propia historia, y fue en ese momento donde me di cuenta que ya Franco se había ido, seguramente espantado por mi mirada perdida y por tantas sinrazones que quizás a esta altura de su vida no adquieren la dimensión que tienen para mi.
Y entonces se hizo presente en mí la figura dos personajes que marcaran mi infancia: mi nono y mi nona.
Ambos canallones a muerte. Venenosos, incisivos, que quizá por lo único que no habían guerreado en su vida era por Central.
Y sin quererlo el recuerdo me transportó a aquella humilde casa, adornada con un portallaves azul y amarillo, con almohadones azules y amarillos, con la colección de Gráficos que mi abuelo cuidaba celosamente de nosotros, sus nietos.
Y esa ceremonia inolvidable de escuchar por radio a Central, con mi abuela cebando mates de leche y yo sentadita a su lado.
Ellos me enseñaron a querer a Central....!!! (creo que le grité a Franco cuando sentí la puerta que se cerraba y él partía a jugar a la plaza)
En esa cocina había fotos de viejos jugadores, en esa cocina, cuando yo tenía cuatro o cinco años mi abuelo no me contaba Blancanieves y los siete enanitos, mi abuelo me contaba historias de jugadores, su propia historia inclusive porque el viejo había sido un gran centrofootball (así se escribe??)
Sus hijos, mi madre entre ellos, fueron "bajando" ese legado a sus hijos, mi hermano y yo, entre ellos.
Esta es una historia chiquita, compartida por muchos, seguramente.
Pero puedo asegurarles que soy CANALLA porque me lo manda mi historia, la historia de dos viejos obreros y humildes.
Me manda esa historia escrita en forma indeleble.
Me manda el orgullo irrenunciable de sentirme parte de la continuación de esa historia.
Y me sostiene la esperanzada confianza de que mi hijo algún día la entienda y sienta lo mismo, porque cuando lo veo gritar algún GOL reconozco en su mirada a aquella que veía atrás, en mi infancia, en los ojos de un par de viejos que todavía me envuelven.