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Por Juan Manuel Gesuiti

El Choripán

 

 

 

 

- 20.02.2001

El choripán. ¿Qué es el choripán? ¿Es simplemente un chorizo entre 2 panes? Para aquel que pensaba eso, debo decirle que estaba en un gran error. El choripán es uno de los tantos ingredientes del gran folklore argentino. Se podría decir que es el gran competidor de los panchos y de los patis. Es uno de los alimentos que más aparecen en los llamados asados del domingo y que es el principal competidor de los famosos "fideos con tuco" del mismo día.

Pero sin irnos tan lejos vamos a la historia que nos incumbe. La historia es sobre el choripán de la cancha. El que no suele ir a la cancha y no acostumbra comerlos les puede resultar realmente repulsivo, abominable. Uno cuando los ve a los que los venden cuando los hacen puede sentir náuseas.

Primero, a uno siempre se lo dan crudo, a muchos eso suele caerles mal al estomago, además de lo difícil que es comerlos, ya que cuando se los mastica parecen de goma.

Segundo, los que los preparan. Los "cocineros" de este alimento en los estadios de fútbol, no tienen una buena presentación e higiene. Muchos de nosotros, por decirles de una manera "simpática", los llamamos "negros de mierda". Siempre con sus manos extremadamente sucias, toman el chorizo, cubierto por grasa en cada centímetro, con esas manitos que probablemente no son lavadas nunca. Ver eso es definitivamente repulsivo. Pero esa mugre combinada con la grasa y su estado crudo, le dan un sabor especial. No se rían, no estoy bromeando. Sentir ese gustito en la boca es único. Hay muy pocas cosas tan ricas como ello, en serio.

La historia que les narraré a continuación trata sobre un poco de todo esto. Resulta, que con mi viejo cuando empezamos a ir a Rosario a ver a Central, no nos iba también. Ibamos a Rosario y Central perdía. Pero hay algo muy peculiar. Siempre, a la salida del gigante de Arroyito hay cientos de puestos de venta de choripán uno al lado del otro, por cuadras y cuadras. Es algo impresionante, además de la humareda que largan que te recontra contamina los pulmones. Mi papá siempre me ofrecía "¿Queres un choripán?" Y yo siempre se lo rechazaba, triste por la reciente derrota, inundado en un sollozo agudo, y al borde de las lágrimas, con los ojos aguados. Era ahí cuando le respondía "El día que vengamos a Rosario y Central gane, me voy a comer uno." Era siempre la misma historia. No se que pesaba, nosotros íbamos a todas las canchas de capital y provincia de Buenos Aires y no pasaba eso, pero en mis comienzos, siempre que iba a Rosario, Central perdía. No crean que soy yo el mufa, eh, porque ahora voy y gana.

Esta historia no solo ocurría en Rosario y por resultados futbolísticos, a veces estaba triste por algo y mi papá me decía "alegrate, imaginá cuando nos comamos el choripán de una victoria memorable" O sino me decía "pensá cuando nos comamos el choripán del triunfo, allá en olímpico de Tokio después de ganar la Intercontinental" Eso me levantaba el ánimo, y mucho.

Pasó un tiempo y volvieron las buenas campañas para Central, y comenzamos a comer el choripán de la victoria. Porque es así, para mi papá y para mi, el choripán significa victoria, alegría, triunfo, no otra cosa. Tanto que una vez que el se fue a Estados Unidos a visitar a mi hermana que esta estudiando allá y me mando un postal. Pero no cualquier postal. Era un choripán enorme y en la parte de atrás decía:

"Juancho: Cuando lleguemos a alguna de esas finales con las que soñamos, el choripán del festejo va a ser como este. Papá Atlanta (no es el rival de chacarita) Noviembre 3, 1999"

Cuando lo terminé de leer no podía aguantar la emoción de eso, y por supuesto pensando que ese día llegaría dentro de poco.

Es simple no hay nada más que decir, eso es el choripán, nada más, muchas gracias.