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De: José Luis Maia
Enviado: 28 de Julio de 2000
Asunto: Anécdota para la Lista Canalla

 


Corría allá por principios de los años noventa.

Yo hacía varios años que ya llevaba de residencia en Buenos Aires y algunos amigos me habían comentado algo acerca de las preferencias futbolísticas del Che Guevara. Entre ellos se encontraban el actual Secretario de Hacienda de Rosario, el Lito Sciara, y el gran Colorado Vazquez.

Para esa fecha yo no había leído mucho sobre este verdadero guerrero, fundamentalmente no había podido leer porque muchos de los libros debieron ser quemados durante la dictadura. Además, cuando me dijeron que era canalla necesitaba imperiosamente confirmar su preferencia con algún documento que lo acreditase, por lo cual empecé una porfiada búsqueda.

Me dijeron que averiguara en librerías antiguas o en las ferias de libros que se arman los fines de semana en distintas plazas de la Capital Federal, que alguno podía tener algún libro sobre el americano más famoso. Yo empezaba a trabajar en el Ministerio de Economía y un Subsecretario se llamaba Rojo, era hijo de Ricardo Rojo quien había escrito el libro Mi amigo el Che. Logré contactar telefónicamente a Ricardo Rojo quien fue muy amable y me entretuvo un rato con anécdotas sobre el Che pero al llegar al tema principal me dijo que el no entendía nada de fútbol, que sabía que sí le gustaba al Che, pero que no recordaba de qué cuadro era, aunque podía ser que sea hincha de Central. En definitiva este hombre estaba bastante viejo y no sabía un carajo de fútbol.

Por supuesto que para esos tiempos el libro de Gambini con la biografía del Che y el subtítulo Hincha de Central estaba agotado en todas partes y ni se pensaba en nuevas reimpresiones. En mi tenaz búsqueda finalmente conseguí el libro de Gambini en la vieja librería Huemul de calle Santa Fe. Todavía recuerdo cuando le pregunté al empleado por el libro y se quedó pensando, me pidió un minuto y se fue para el fondo de la vieja librería con altísimos estantes. Volvió del depósito al rato con un libro empolvado y usado preguntándome si era el que buscaba. Las manos me transpiraban haciéndose casi barro con la mugre del libro, me fue directo a la página 35 y al fin pude respirar tranquilo al ver el título: Hincha de Rosario Central.

Sin embargo, la anécdota que quiero referirles ocurrió antes de encontrar finalmente la biografía de Gambini. Era uno más de esos fines de semana en que me pasaba recorriendo las ferias de libros antiguos en diversas plazas porteñas. Hacía siempre la misma pregunta: ¿Tiene libros sobre el Che? la respuesta era casi siempre la misma, NO.

Después de tantas negativas yo ya elegía a que vendedores preguntarles; tenían que tener cierto aspecto, generalmente con barba descuidada y una vestimenta sesentista. Lo veo desde lejos y digo este es el tipo, me acerco con mi mujer y le hago la pregunta de rigor a lo cual me da la respuesta de rigor, no.

Sin embargo, no le había errado en la selección. El vendedor me empieza a hablar sobre el Che, que el tenía varios libros, pero no ahí, que él había leído todo sobre nuestro personaje.

Ante esta confesión le aclaro que yo estaba interesado sobre un aspecto muy particular de su vida.

¿Cual? me preguntó.

Sus preferencias futbolísticas, le respondí.

Se hizo un espacio que me pareció un siglo antes de responderme literalmente y con firmeza: "era canalla, por supuesto".

No terminaba yo de suspirar que este tipo agregaba: "es más, las malas lenguas dicen que cuando lo mataron en Bolivia, el Che llevaba la camiseta de Central abajo...".

Le dije gracias, me di vuelta y me fui sin poder creer lo que había escuchado.

Este vendedor no era hincha de Central ni tampoco sabía que yo era hincha enfermo de Central, y menos aún se lo imaginaba estando en una plaza del centro geográfico de Buenos Aires.

Gracias Che, Gracias Central.

JOSÉ LUIS MAIA

Socio N° 66669.