Por Daniel Ferreyra
Mi encuentro con Central
- 30.07.2003
Nací EL 3 de junio de 1969. Padre, madre y tres hermanos. Los mas añejos recuerdos futboleros los encuentro allá por el año 1973 cuando era muy pequeño mi viejo que hoy ya no esta conmigo aparece en imágenes sentado en la punta de una mesa de madera con su radio Columbia de madera con una manijita para llevarla por lo menos hasta el patio del fondo gritando un gol una noche poniéndose su rostro colorado de tanta pasión en ese grito nunca supe a que partido perteneció. Creo tuvo que ser el del campeonato ya que escuchaba aquel partido como si no existiera mas nada en el mundo mientras mis hermanos y yo nos encargábamos de destruir un poco la casa.
Esos años como todos saben no fueron los mejores políticamente hablando de Argentina y para mala suerte nuestra mi padre estaba comprometido en la política. Más precisamente en el sindicato de la Unión Obrera metalúrgica, unos de los mas fuertes en esa década. Hoy lamentablemente para nuestro país ya no es así, un grupo de los llamados Montoneros de primera línea amenazo a nuestra Famiilia para que mi padre abandone su carrera a la conducción de el sindicato U.O.M y fue así que toda la filia nos tuvimos que trasladar a Corrientes. Imagínense que situación (en esa provincia tan particular como la correntina).
Fuimos a parar a un pueblo llamado Felipe Yofre y la verdad, si alguien se quiere esconder ese era el lugar. El pueblo está perdido realmente y hay muy pocos habitantes, hasta los maestros viven en otro lugar. La palabra Rosario Central o canallas se transformó de repente en un solo de Boca o River, pero fundamentalmente Boca. Fue así que pasaron los años de mi infancia allí que hasta la tonada se me había hecho presente en la fonética y el dale Boca sin ser hincha de ese club pero era lo único que escuché y también se me había pegado algo.
Pasamos unos años allí durante la dictadura militar, época en la cual menos aun podríamos haber regresado a nuestra querida ciudad. Ya para fines de la década del 70 fallece mi padre, allí mismo en ese pueblo Felipe Yofre que jamás olvidare. El regreso a Rosario fue al poco tiempo y en los primeros tiempos de estar en la ciudad comencé a notar que hablaba mas como un correntino que como un rosarino. Fue algo muy duro. Las cargadas de mis primos y amigos, imagínense. Pero el transcurso del tiempo me trajo a la normalidad ja ja, quiso el destino que un vecino hincha de Boca me invitara a la cancha a ver aquel partido en el que el NEGRO OMAR ARNALDO TORDO PALMA le hiciera aquel recordado sombrero al loco Hugo Orlando Gatti. Ese día iría por primera vez a la cancha después de tantos años de haber estado en Corrientes y desde pequeño que no había vuelto a ir. Llegamos al estadio y por supuesto este señor que me llevó, hincha de Boca, adonde iría sino a la calle Genova obvio.
Fuimos a la bandeja de arriba y yo miraba la hinchada de Central desde enfrente. En un momento, y minutos antes de comenzar el partido, (jamás olvidare esa situación, ese momento único para mi) estando sentado en la tribuna del tablero electrónico vino a mi mente esa imagen de mi viejo poniendo toda su furia gritando un gol de Central y la pregunta fue más que instantánea: ¿¿¿QUE ESTOY HACIENDO AQUI??? Llevanté la cabeza, el partido aun sin comenzar y mi desesperación por estar del otra lado de la tribuna fue algo que sentí y no se puede trasladar al papel; había que crear alguna nueva palabra para definir tamaña sensación en ese momento.
La persona que me había llevado no quería dejarme ir fue así que en un descuido y una actitud de irresponsabilidad de mi parte de la cual no me arrepiento y que agradeceré toda mi vida, me escape. En esa época no había los controles de hoy en día, por eso bajé y me di la vuelta a todo el estadio. Fui la parte de abajo de Regatas y ahí estuve, ahí viví el partido, ahí supe quien era. Me sentí totalmente identificado y canté, salte y despertó lo que tenia debajo de piel; el puro y único sentimiento canalla. Para broche de oro pude gritar el gol en esa recordada jugada del Negro y lo mas lindo lo grite igual que lo hizo mi viejo en uno de los pocos recuerdos que tengo, si lo grite igual puse toda mi furia como lo hizo el en 1973.
Daniel N. Ferreyra
Barcelona - España