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Lanzamiento de Toalla
Un poco de historia...
SU ORIGEN
El lanzamiento de toalla es una disciplina pseudo-deportiva que nació el 23 de noviembre de 1997 cuando Mario Nicasio Zanabria arrojó con su mano izquierda una toalla rojinegra que pusiera fin al martirio al que estaba siendo sometido su equipo, en manos de su rival (y padre) canalla.
Aquella tarde de primavera, el conjunto del laguito estaba siendo vapuleado y humillado como nunca en la historia del fútbol rosarino. Su arquero ya había ido a buscar el balón cuatro veces al fondo de las mallas. Los jugadores rivales tocaban y se divertían al ritmo de los "Ole!" de la torcida auriazul. Algunos hasta intentaban convertir mediante rabonas. Los jugadores pechifrescos, impotentes, sólo atinaban a pegar, en un vano intento de poner fin a la tortura. Y era peor: su equipo iba quedando diezmado por las correctas expulsiones y el baile era cada vez mayor. Y el ardor en sus asentaderas lejos de reducirse, aumentaba.
Todavía quedaba por jugarse un 30% del cotejo. Entonces apareció LA zurda. Esa zurda mágica. Una mano que nadie olvidará. Tomó la toalla entre sus dedos y la arrojó con toda su alma sobre el verde y guerrero césped canalla. Y puso fin al suplicio. El juez dio por terminado el encuentro. Al abuso. A la humillación. Mario Nicasio, sin saberlo, había dado origen a muchas cosas. Entre ellas, a esta noble disciplina.
SUS ANTECEDENTES
Hay quienes dicen que el lanzamiento zanabriano cruzó toda el ancho de la cancha. Desde su banco de suplentes hasta el otro lateral, por donde circulaba el árbitro del partido. Las leyes de la física moderna no permiten aceptar tal hipótesis. Considerando la masa estimada del elemento, la resistencia al fluído por donde circuló (aire en este caso) y la fuerza máxima que puede realizar un ser humano, no es viable dar por válida tal aseveración.
Sin embargo, hay testigos oculares que así lo aseguran. Varios de ellos se encuentran hoy misteriosamente desaparecidos. Uno perdió el habla, y sólo lo explica con gestos. Lamentablemente, no hay documentos gráficos que hayan registrado el suceso. Se conoce que ese trozo de algodón sintético fue rápidamente levantado del campo de juego. Dicen que fue usado por los jugadores del parque para secar sus lágrimas.
El vuelo de esa toalla tiene algo en común con otro célebre vuelo: el de aquel 19 de diciembre de 1971. También en primavera. También en un clásico. También para ratificar una paternidad.
Poco más de 26 años separaron ambos vuelos. Disímiles y semejantes a la vez. En el primero, un parietal impulsó un balón. En el segundo, una mano zurda, una toalla. Dos vuelos. Una sola realidad.
En ambos, la magia implícita. Generando nuevas conductas sociales y deportivas. El vuelo poyano dio origen a fiestas, actos que lo rememoran y repetición de palomitas en el mundo entero. El arrojo zanabriano dio origen a una nueva disciplina: EL LANZAMIENTO DE TOALLA
SU DESARROLLO
Una alta fuente de la Secretaría de Deportes de la Municipalidad de Rosario (que prefirió reservar su identidad) reveló que, a partir del 23 de noviembre de 1997, había notado durante sus habituales recorridas por los barrios de la ciudad que grupos de jóvenes se reunían para competir en un curioso deporte. Era muy similar al lanzamiento de jabalina, bala, disco o martillo. Cada participante tomaba una toalla y trataba de arrojarla con toda sus fuerzas (sin pisar una línea límite). El que llegaba más lejos, era el vencedor.
La primera vez que lo vio creyó que se trataría de un juego de niños, que se le podía haber ocurrido a cualquiera de ellos. Pero con el tiempo comenzó a cruzarse con semejantes actividades en diferentes barrios. Entonces decidió reportar el hecho a la cúpula de la Secretaria, desde donde se ordenó una investigación.
El intendente de Rosario aprobó el presupuesto del estudio y nombró a un equipo de afamados sociólogos para realizar tal labor. Luego de arduos estudios y análisis de toda índole, este grupo de especialistas encontró una vinculación directa e inapelable entre aquella nueva disciplina y el arrojo de la toalla realizado por Mario Nicasio ese 23 de noviembre.
Así, después de poco más de dos años de práctica informal y amateur de la actividad, se llevó a cabo el Primer Torneo Oficial de Lanzamiento de Toalla el sábado 5 de febrero de 2000 en Coronel Domínguez, con la participación de 56 lanzadores divididos en 4 categorías.
En Septiembre de 2000, se desarrolló en Buenos Aires el I TLT - Modalidad Precisión, Copa "Caraciolo González", con 21 participantes.
En Enero de 2001, en el Caribe Canalla, más de un centenar de niños lanzaron el trozo de tela en el marco de las Olimpíadas de la Colonia de Vacaciones.
Próximamente, el 3 de Febrero de 2001 tendrá lugar el II TLT - Copa "Mario Nicasio Zanabria", nuevamente en Coronel Domínguez, cuna de la toalla.