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"Destinus Magnum"

 

A los Ocalistas

A los Centralistas

A las generaciones futuras

A todos los hombres de buena voluntad...

 

Nos damos cuenta de que hay algo o alguien superior, que nos impulsa hoy a verter este mensaje, a 24 años de fundada la historia.

 

Más de una vez nos hemos preguntado si tenemos derecho a renunciar a nuestros destinos y hemos expresado, como un axioma indiscutible, que los sentimientos deben experimentarse y orientarse hacia quienes los merezcan.

 

Desde la aparición de la Odium Inútilis, allá por 1974, hemos bregado por encaminar a los corazones Ocalistas. Dimos en ella ejemplos contundentes que, con certeza, vosotros recordaréis. Monzón y un tal Salinas, Gardel y los payadores; Piazzola y los pioneros del tango, Fangio y Alfredo Pián.

 

Aquel mojón que, desde nuestro ostracismo, hemos visto publicar y difundir, que ha sido la Biblia enarbolada por los hombres conductores de la organización para ir elaborando en los espíritus de la feligresía, el arraigo definitivo de tal sentimiento tiene que, necesariamente, comenzar a dejar paso a la etapa final; al complemento definitivo de los logros que fatalmente debían producirse y que decididamente fueron marcando las distancias.

 

Desde nuestro supremo magisterio, entre silencios y rosas, pájaros y estrellas, lluvia y rumores; recurrimos otra vez a la sencillez de los ejemplos para ilustrar mejor a nuestra gente.

 

- ¿Os imagináis a Perón el 17 de octubre de 1945, no yendo a Plaza de Mayo a someterse a su destino histórico?

- ¿Podéis pensar en un Jesús huyendo de la crucifixión y renunciando al mandato divino?

- ¿A Gardel diciendo: no! a Europa y EE.UU. para quedarse en la estrechez del ámbito porteño?

- ¿Creeríais como posible un San Martín ordenando la vuelta a Mendoza desde el pie de Los Andes, por no atreverse a la empresa?

Claro que no.

 

Para estos hombres no existían ya ni los conspiradores de Campo de Mayo, ni los romanos, ni el público inculto de los cafetines de Buenos Aires, ni las escaramuzas gendarmeriles de la batalla de San Lorenzo, porque su destino era la grandeza.

 

Ninguno de ellos volvió a pensar o a detenerse en los adversarios minúsculos de ayer. Plantaron el árbol de la gran historia, de... "la nueva Argentina", de... "la piedra sobre la cual edificaré mi Iglesia", del tango universal representando a un pueblo, de la libertad americana. Fueron así consolidando la distinción, ampliando la distancia.

 

Allí está la lucha ahora. En el logro de lo irrenunciable.

 

Creemos ver en nuestras manos todo lo necesario para afirmar el lugar que nos corresponde: el patrimonio, la gente, el fervor.

 

No tenemos derecho a negarnos. Lo haga quien lo haga, lo consiga quien lo consiga, "las franjas azules y amarillas deben ir a Plaza de Mayo, levantar su Credo, cantar en Nueva York, cruzar la cordillera, y nunca más retroceder hacia posibilidades vulgares".

 

Es éste el mandato de hoy.

 

Dejar para la anécdota y el folklore, las rivalidades menores. Como una diversión o un pasatiempo. La diferencia final la proclamaremos al alcanzar la cima, cuando Boca, River, el Real o el Inter, nos vean como a pares, por siempre.

 

Detrás de las banderas del vuelo ascendente, debéis encolumnaros. Ese vuelo que el "Aldo" inauguró hace 24 años tiene que, fatalmente, proyectarse en lo institucional, hacia el sol más luminoso de la gloria definitiva.

 

Volvemos a nuestras rosas, a nuestros pájaros, a nuestros silencios. Pero estaremos a vuestro lado permanentemente. Tal vez hoy mismo, aunque no nos veáis. Instando a nuestros hermanos a asumir su condición de grandes y elevando ruegos para que las bodas de plata en River, nos encuentren en marcha hacia el sitio que, por propio derecho, debemos ocupar.

 

El Gran Lama
Dado en Rosario, el 18 de diciembre de 1995